🐾 Hoy mi husky se fue.
Y con ella se llevó una parte de mi corazón.
Hace apenas unas horas estaba aquí, caminando a mi lado, observándome con esos ojos llenos de amor y lealtad que solo un perro puede tener. Su presencia llenaba cada rincón de la casa, incluso cuando permanecía en silencio.
Ahora todo es diferente.
La casa sigue siendo la misma, pero ya no se siente igual. Hay un vacío en cada habitación. Un silencio que pesa demasiado.
Sigo esperando escuchar sus pasos acercándose. Sigo mirando hacia donde solía acostarse. Sigo buscando su sombra por costumbre.
Quienes nunca han amado a un perro quizás no lo entiendan.
Pero quienes han compartido su vida con uno saben que nunca son “solo una mascota”.
Son familia.
Son compañeros en los días buenos y refugio en los días difíciles.
Mi husky estuvo conmigo cuando nadie más podía entender lo que sentía. Nunca necesitó palabras para saber cuándo estaba triste, cansada o rota por dentro. Siempre encontraba la forma de estar cerca.
Hoy ya no puedo abrazarla.
Pero tampoco puedo olvidar todo el amor que me regaló.
Gracias por cada paseo, cada mirada, cada momento de compañía incondicional.
Gracias por haberme elegido como tu persona.
Corre libre, mi niña hermosa.
Corre sin dolor, sin miedo y sin límites.
Y si existe un lugar donde las almas leales vuelven a encontrarse, espero verte correr hacia mí una vez más.
Hasta entonces, vivirás para siempre en mi corazón. ❤️🐾